Música y Discapacidad

Desde Give me 5 school y con Habilidades Musicales hemos apostado por nuestro alumnado con cualquier tipología de discapacidad leve (Síndrome de down, auditiva, parálisis…), llevando a cabo un programa de inclusión en grupos normalizados donde la asistencia de los padres en el aula (hasta los 8 años) es necesaria.

No todo el alumnado es igual ni tiene las mismas necesidades educativas. Al igual que ocurre con el resto, el alumnado con discapacidad tiene sus propias cualidades y características que conforman su “forma de ser”: carácter, experiencias vitales, gustos, aptitudes académicas, estilos de aprendizaje, etc. A esto hay que añadir ciertos factores o variables derivados de la discapacidad (Síndrome de Down, sordera, parálisis parcial…) que pueden acentuar esas diferencias. Es ahí donde la inclusión en un grupo normalizado hace que su aprendizaje sea más íntegro en todas sus facetas educativas.

La educación  musical fomenta el desarrollo de la vida emocional, de las habilidades creativas y expresivas, de la estética y la sensibilidad en general, de la flexibilidad de pensamiento y de la organización temporal; todo ello resulta beneficioso para la integración e inclusión social.  Para los alumnos discapacitados, la música tiene indicaciones terapéuticas, pues corrige dificultades fisiológicas ligadas a esta discapacidad.

Enseñar música es enseñar a vivir, experimentar, sentir, conocer y por supuesto aprender, aprender a criticar, mejorar y saber cómo mejorar, esforzarse, aprender a ser feliz… pero sobre todas las cosas, crecer como personas. La diversidad es un patrimonio de la humanidad. Es la propia naturaleza la que nos da esa diversidad y es nuestra obligación saber apreciar un mundo tan rico en colores. Lo raro y diferente es la homogeneidad. Ya que las aulas son un pequeño universo dentro de ese mundo, debemos saber y entender que la diversidad forma parte de nuestra vida y de nuestro entorno.

Las inteligencias múltiples de un niñ@ se potencian cuando una persona participa en actividades que implican su ejercicio y entrenamiento, así la estimulación musical a la temprana edad, con una constancia, práctica y hábito de trabajo musical, conlleva a que la asimilación y habilidad en la interpretación instrumental o canto, sea la base para la adquisición de la inteligencia musical.

La cuestión es que los padres y madres debemos saber conjugar, interactuar y establecer actividades en nuestr@s niñ@s que estimulen los nexos de unión entre todas las inteligencias, potenciando las conexiones neuronales válidas para su asentamiento intelectual, que con la práctica y el recordatorio nunca se olvidan.

En lo referente a la formación de los grupos de música, hay que matizar que la inclusión de alumnado discapacitado en los grupos de música estará delimitado por adquisición de capacidades, es decir, que a lo mejor un alumno de 6 años tendrá que entrar en el grupo de música de 4 o 5 años. Todo ello será valorado por el profesorado de Habilidades Musicales para que el desarrollo de enseñanza aprendizaje sea lo más coherente posible, además se valorará la decisión de los padres.

Los programas de música a los que pueden participar están expuestos en la web en Programas de Música, donde se explica todo el proceso y seguimiento de los mismos. La presencia de los padres con sus hijos es obligatorio hasta los grupos de 6 años.